viernes, 8 de enero de 2010

HABIA UNA VEZ


Había una vez una princesa

en un hermoso cuento de hadas

que creía en el amor eterno

y a su príncipe azul esperaba.

Creyó encontrarlo en un caballero

alto, galante, distinguido,

que prometió amor sincero

y vivieron un hermoso idilio

Y transcurrió el tiempo…

Pasados los años

un día cualquiera

el amor se rompió,

se le escapó de los dedos

y se quedó sola,

sin amor, ni caballero.

Y la princesa esperó de nuevo

y esperaba, y esperaba.

Y luego vino otro caballero,

y otro, y otro,

uno menos alto,

otro más moreno,

uno más alegre,

otro aventurero…

y todos con sus amores sinceros…

Amores sinceros pero quebradizos,

que igual se escurrieron de los dedos,

quedando en el suelo vuelto añicos

perdiendo su magia y su brillo.

Y… la princesa se quedó sola,

sin amor ni caballero,

y la princesa ya no esperaba,

desengañada del amor y de las hadas.

Del amor, porque no era eterno,

de las hadas que le habían mentido.

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