miércoles, 2 de diciembre de 2009

LO QUE TE OFREZCO


No puedo ofrecerte

un albo pasado.

Ni unas manos novatas,

ni labios no explorados.

No puedo decirte

que serás el primero,

o mentir al decir

que no fue amor verdadero

lo que sentí por alguno de ellos.

¿Qué te ofrezco entonces?

Un corazón con cicatrices

que aunque dolieron lo suyo,

formaron un corazón humilde,

pues no hay amor en el orgullo.

Unas manos tiernas

diestras en prodigar mimos,

capaces de explorarte sin falsos pruritos

pues en amor no hay prohibidos.

Unos labios ávidos de besar,

pero también de compartir,

mi historia, mis sueños,

sin nada que ocultar o disfrazar,

pues no hay amor si debo mentir.

Mis oídos atentos a escuchar

todo lo que brote de tu boca,

pero, más aún, lo que emana

de tu ser, de tu alma,

pues sólo quien conoce, ama.

Un presente sereno,

sin angustia,

porque sé que la lucha

es parte de la vida

igual que el sufrimiento.

Disfrutar, ser feliz, amar

es una decisión que depende de mí.

No sé si éste

es un inventario fiel

de todos mis haberes.

No tengo más pasivos

que el amor de mi familia y amigos,

pero éstos están en mi patrimonio,

no tengo deudas ni rencores,

Dios me enseñó a perdonar y olvidar

y también a pedir perdón.

Tal vez deba agregar

aquellas cosas que aun no sé de mi,

que son parte de esta eternidad

que nos hace ser cada día diferentes,

y algún achaque de salud

pues ya paso de los veinte.

Esto es lo que te ofrezco,

lo que soy hoy

y un potencial abierto

de mañanas,

con una convicción ciega,

de que serás mi amado compañero,

mientras Dios tenga dispuesto

mantenernos en este sendero.

No hay comentarios:

Publicar un comentario